El “British Medical Journal” ha publicado recientemente una investigación de la que se desprende que las mujeres que consumen más pollo, pescado, frutos secos y legumbres y menos carne roja, podrían tener un riesgo menor de sufrir cáncer de mama.

Se han analizado los datos de 88.803 mujeres premenopáusicas (26 a 45 años) en el Nurses ‘Health Study II. Estas mujeres completaron un cuestionario sobre la dieta en 1991 y calificaron el consumo de los alimentos desde «nunca o menos de una vez al mes» hasta «seis o más veces al día».

Los alimentos que se han analizado han sido: carnes rojas sin procesar (ternera, cerdo o cordero y hamburguesas) y procesadas (salchichas, tocino y embutidos) aves de corral (pollo y pavo), pescado (atún, salmón, caballa, sardinas), legumbres (alubias, lentejas y guisantes) y frutos secos.

Se han hecho cálculos con un modelo estadístico y se reflejan datos como por ejemplo que de 306.298 mujeres que consumen menos carne roja, habrá 493 casos de cáncer de mama mientras que de 31.169 mujeres que consumen más carne roja, habrá 553 casos de cáncer de mama. El estudio demuestra que un consumo mayor de carne roja supone un aumento del 22% de riesgo en general de contraer la enfermedad. Por cada porción adicional de carne roja diaria el riesgo de cáncer de mama se incrementa en un 13% (12% en mujeres premenopáusicas y 8% en las mujeres posmenopáusicas).

Sin embargo, si la porción diaria de carne roja se sustituye por una de carne de ave, el efecto es el contrario. Según el mismo modelo estadístico en este caso se reduciría en un 17% el riesgo de sufrir cáncer de mama en general y en un 24% después de la menopausia. Los datos reflejan beneficios similares con las legumbres, los frutos secos o el pescado.

Dentro del proyecto Biolisme II se ha desarrollado una tecnología innovadora capaz de detectar la presencia de Listeria monocytogenes en industrias alimentarias en menos de 3 horas en lugar de tardar 48 como hasta ahora. De esta manera la seguridad alimentaria se ve reforzada.

Este proyecto de I+D financiado por la UE dentro del 7º Programa Marco, cuenta con la participación de diversos centros de investigación: Betelgeux, Ainia Centro Tecnológica, la Universidad de Southampton, la Universidad de Dublín y empresas como Photek y 40-30.

En la jornada de presentación que tuvo lugar en la sede de Fomento de Agricultura, Industria y Comercio de Gandía se habló sobre la formación de biofilms de Listeria monocytogenes, sobre la supervivencia y se mostraron métodos de inmunoensayo para aislamiento y detección de L. monocytogenes. Además, se expuso el trabajo de desarrollo para obtener uno de los sistemas de muestreo y detección más eficaces disponibles y se explicaron los procesos de automatización e integración para el muestreo y detección de Listeria.

En el Richard B. Russell Agricultural Research Center del USDA se está avanzando en el desarrollo de una vacuna contra el Campylobacter jejuni, que es lo que causa la campylobacteriosis y que comúnmente se asocia con la avicultura.

Los científicos del USDA han confirmado que una de las proteínas con las que han trabajado tiene posibilidades de funcionar y han determinado que estudiarán la posibilidad de ser utilizada como vacuna in-ovo.

Los científicos advierten la inexistencia de un método efectivo que reduzca esta contaminación durante los procesos de producción y procesado y reclaman una investigación a pie de granja. Esta propuesta ha sido trasladada a la US Poultry and Egg Association.